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lunes, 26 de mayo de 2014

Caminata a Montserrat 2014

Otro año mas volvimos a las andadas y liándonos bien la manta a la cabeza nos apuntamos a la caminata a Montserrat que organizan en Parc Sanitari, lugar donde trabajamos. Se trata de ir a pie durante una noche con un grupo X de personas (en función de cuanta gente se apunte) desde mi pueblo, Sant Boi de Llobregat hasta el mismito monasterio de Montserrat, unos 42km aproximadamente.

Este año estábamos apuntadas unas 70 personas. Así pues, el pasado viernes 16 a las 19:30 estábamos en el punto de partida para empezar esta mini-aventura. A las 20:00 se daba la salida y nos poníamos en marcha de lo mas animados. Hicimos grupo inicialmente Oscar, Ramón y yo, pero pronto nos juntaríamos con la mujer de los cacaos, su hermano y su cuñada, los seis en cabeza y marcando el ritmo.


 Tras 16 km, todos por el sendero de tierra del río, hicimos la primera parada en el merendero de Castellvisbal, donde nos dieron bocadillos y bebida. Esta era la tirada mas larga sin parar de la noche. A estas alturas de la caminata ya llevaba los pies que me echaban chispas, como la entrepierna de una prostituta rusa el día de la mujer trabajadora, y aún no íbamos por la mitad del camino...


Listo yo, con todo mi graduado escolar y demás diplomuchos académicos (entre ellos la etiqueta de Anis del Mono), el mismo viernes mirando mis viejas zapatillas rotas pensé que me harían daño y decidí comprarme unas nuevas y estrenarlas en la caminata. MEECCCC, ERRORR!!!

La segunda parada se hizo pasado el Pont del Diable en Martorell, a la cual ya llegué solo, forever alone, sin mis compis que se habían adelantado y me habían dejado solo como a un chino haciendo fotos en las ramblas. La tercera parada era a la entrada de Abrera. Entre estos dos puntos debe de haber 4 o 5 km que se me hicieron eternos. Andando como andaría Chikito de la Calzada si este hiciera caminatas, cada 100 metros recorridos se alargaban en el tiempo (la manecilla del reloj iba para atrás) y me minaban la moral, pensando ya en abandonar. Cabe decir que este año, por todo lo que a sucedido, abandonar no era una de las opciones y me vine abajo como un submarino ruso en pleno ataque de un portaviones. En Abrera, mis compañeros me dieron apoyo moral y Maribel (mi Mamá adoptiva de Recursos Humanos) un par de calcetines antirozaduras gracias a los cuales pude proseguir con la marcha, ya que al ser un poco mas gruesos no notaba tanto el rozamiento de la zapatilla. No lo notaba tanto, pero estaba ahí con su fuego y sus chispas.

Esta no es cara de dolor, sino de interesantes

Tras cruzar Abrera tocaba ir a Esparreguera y atravesarla también de punta a punta por el medio de la ciudad. Fiesteros y borrachuzos que habían en la calle nos miraban con cara de sorpresa, como si no hubiesen visto nunca un grupo de caminantes con chalecos reflectantes (nos dan a cada uno un chaleco reflectante a la última moda diseño de Agata Ruiz de la Prada para que se nos vea bien). Ramón se puso el primero (tengo mis sospechas de que llevaba escondidas barritas de dopping, porque se le veía un bulto raro en las mallas) con la mujer de los cacaos pisandole los talones.

Al salir de Esparreguera y con casi 30kms a las espaldas, nos metimos ya de nuevo en el bosque y nos paramos en un claro. Un claro de esos donde van las parejas con sus coches por la noche a "estudiar". Aquí fue donde el año pasado al rearancar me empezaron a doler los tobillos y a hincharse, tanto que no podía ni moverlos. Este año llegue fresco a este punto, sin dolores articulares ni musculares, pero con unas rozaduras en los pies que me incendiaban la planta como unas guindillas incendian un estomago Mejicano.

Antes de ponernos en marcha de nuevo, otra alma caritativa, Carmen de la fundación, me ofreció un par de Compeed Ampollas que me pegué en la planta del pie y fueron mi salvación. El dolor al apoyar seguía ahí, pero el roce desapareció. Benditas pegatinas milagrosas, el próximo año me llevo unos cromos de los pokemon por si acaso.

Hasta este punto casi todo había sido llano, nada a lo que llamar cuesta. A partir de aquí empezaba lo bueno. Haciendo piña con Oscar, que decidió ir a mi ritmo, mezcla de soldadito de plomo cojo y el Fauno (del laberinto del Fauno), cruzamos un tramo de bosque por unos senderos con cierto desnivel donde ya se empezaba a poner a prueba la resistencia de los caminantes. Sendero que acabaría en Collbato, última parada de la ruta y donde empezaba la verdadera recta final (pero que de recta no tiene nada).

Ultima parada en Collbató

Tras unos cacaos, bebidas y chocolate, nos pusimos en marcha. Nos quedaban unos 10kms. Aquí empezaba la parte bonita de la caminata, pues tras pasar el pueblo de Collbato todo rural el con sus piedras y maderos, empezamos a subir por un sendero todo en fila, de uno en uno mientras el sol empezaba a asomar por el filo de las montañas, dejandonos un paisaje de esos que se recuerdan por siempre.


Teníamos ya las 6 de la mañana en los relojes y las pilas cargadas a tope. A Ramón, gracias a su  aerodinámica, lo perdimos nada mas dar el primer paso. Le debió salir pelo así royo super guerrer y subió a
Montserrat volando, activo el Kers o algo así. Oscar, que siguió a mi lado sin prisas, y yo empezamos a subir junto con un pequeño grupo de chavalerio de lo mas animado. No tardamos en quedarnos solos subiendo, pues las pegatinas de mis pies funcionaban a las mil maravillas y el acelerón fue considerable. Por el camino, en una de las idas y venidas de Jose Miguel, el pro del grupo, nos comentó que mas arriba había un camino alternativo, que si bien era mas largo, subía sin pasar por las dichosas escaleras del final. Así que llegados al desvío a izquierdas, nos apretamos bien los machos y tiramos millas hacía arriba.

Este camino alternativo subía hasta Sant Miquel (Miki para los amigos) para luego bajar hasta el monasterio. Antes de llegar arriba del todo, hicimos una parada para disfrutar del silencio y las aves que cantaban en el valle. Además, pudimos ver a lo lejos un grupo de cabras salvajes, y dos machos cabrios los cuales estaban peleándose a base de cabezazos cual de las dos se llevaba a la hembra. Era espectacular, los pelos como escarpias oiga, otra imagen de esas para el recuerdo.


Aquí en el centro de la foto se aprecia la silueta de los machos cabrios

Así pues, tras pasar por la pequeña capilla de Sant Miquel descendimos hasta el Monasterio de Montserrat donde el grupo "nos esperaba" y pudimos por fin descansar y tomar nuestro merecido desayuno.

 Oscar y yo haciendo el baile de la victoria en la puerta del Monasterio



Os dejo el link con los datos técnicos de la ruta por si alguno queréis descar el track o chafardear y el albúm de fotos.

Saludos