Como bien decía
Alexliam hace unos dias en su rinconcillo, llega un momento en la vida en el que perdemos la cabeza por alguien, dejando patas arriba nuestro estereotipo y pese a todo, nos gusta. Esto me llevo a pensar detenidamente lo que había pasado en mi vida en los últimos años y en lo que se me viene encima.

Crecemos y un día, de repente, nos vemos envueltos en nuestra primera relación. Es bonita, puesto que es la primera y todo es nuevo. Sensaciones que jamás hemos sentido y que en mi caso, sentí durante 7 años y medio, convirtiéndose al final en bonitos recuerdos y también unos cuantos malos, pero que rápido se olvidan. Aprendes de los errores y forjas aquello que quieres, lo que no quieres y lo que de verdad te importa.
Mi estereotipo de mujer siempre fue mas o menos igual, pero lo he ido depurando con los años; una chica bajita, poca cosa, pongamos 1,60, de ojos claros (verdes o azules), melena larga ondulada color cobre claro, sin peinar, vestida con su propio estilo, con carácter, sin seguir modas ni tonterías, divertida y sin complejos, sin vergüenza e inteligente.
Llegados al punto de la ruptura, si era una relación larga o que te importaba, la cuesta se hace dura. Llega una etapa difícil en la vida, pero que te hace madurar, aunque en ese momento uno no se de cuenta, por dentro nos llenamos de L Casei Inmunitas, que nos serviran para futuros casos en los que nos parecerá que la vida se termina, pero que no es mas que el comienzo de otra nueva etapa. Nadie se ha muerto de amor, y tan solo hay que rodearse de buenos amigos, divertirse. Normalmente nos sabes que hacer, pues tenemos la mala costumbre de dejar de lado nuestra vida para amoldarnos demasiado a la pareja, lo que nos deja desprovistos de obvies y de lo que llamaríamos vida personal, y cuando no tenemos a esa persona que ocupa nuestro tiempo, no sabemos que hacer. Es todo cuestión de tiempo, poco o mucho, todo depende de las ganas que tengas de vivir tu vida y dejar los lamentos para los que de verdad los necesitan.

Entonces es cuando nos llega la época de desmadre, que descubrimos que seguimos vivos, que teniamos amigos antes de conocer a aquella persona y que ellos no nos han olvidado, que nos vuelven a abrir los brazos y nos pegan dos collejas por haber pasado de ellos. Recordamos que nos gustaba el deporte (pero que como a el/la le molestaba, pues dejamos de hacerlo), que nos encantaba montar puzzles o que nos gustaba salir a cazar saltamontes. Cualquier cosa vale.

Una vez recuperados sentimentalmente y animicamente, llega nuestro momento de soltería, de hacer el loco, el subidón, viajar y divertirnos como nunca. Amigos que nunca olvidarás, que compartirán junto a ti momentos de tu vida en los que te sientes pletórico, y otros en los que tu estado de ánimo necesita su hombro.
Pero no dura eternamente, como todo en esta vida.
Vuelve a llegar el momento en que te cruzas con alguien especial. Crees que sería una epoca que duraría años, porque te lo pasas pipa, pero todo llega cuando menos te lo esperas, y tonto es el que deja pasar una bonita oportunidad.
Ella/el no es tu estereotipo, pero te encanta y no sabes porque. Puede ser una persona que no conoces de nada, pero que tiene algo que te llama la atención, o incluso que conoces de hace muchos años, te cae bien, pero que en un momento lo que era simple simpatía, se convierte en un aprecio mas especial que el que se tiene aun simple amigo. Un gesto, una mirada, la forma de hablar o de moverse, cualquier cosa es valida para llamar la atención de alguien. Solo hace falta que se junten diversos ingredientes para que la mezcla surja efecto.
Alguien que jamás te ha atraído de un modo sexual, pero muy cercana. Un amigo/a que conoces desde hace años, con una visión de la vida parecida a la tuya, una complicidad especial que con nadie mas compartes, de repente un día, en décimas de segundo, una atracción surge cuando esta a tan solo 2 centímetros de tu cara. Dar el paso es algo que desconcierta, que no sabes como acabará, pero que en el fondo apetece.
Todos caemos en probar como sería estar con esa persona especial un poquito mas cerca, con ganas de que no se despegue de tu lado (circunstancia que en algunos casos es imposible, puesto que pasas mas tiempo a su lado de lo que nunca te habías planteado), de compartir tus aficiones, gustos y disgustos, y todo lo que hace que la vida sea un camino, en la mayoría de los casos, excitante, maravilloso y lleno de pequeños momentos increíbles e irrepetibles. Decides no dejar de lado a tus amigos, ni tus aficiones, y te das cuenta de que en sus dosis medidas y adecuadas, ¡¡¡sorpresa!!, Tal y como creías, ambas cosas pueden convivir perfectamente.
La vida son dos días y uno de ellos puede que llueva. Así que si decides lamentarte, piensa que puedes estar perdiendo un tiempo valioso.
Un saludo a todos.
Hasta la proxima.