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jueves, 28 de agosto de 2008

Comer comer comer!!

El otro dia salio el tema de las nubes a la barbacoa, y me hizo recordar lo bien que se siente uno al comerse un buen plato de lo que sea.

Comer es un placer y eso nadie me lo puede negar. Habrá a quien le guste mas y a quien menos, pero a todo el mundo le gusta (la gente enferma no cuenta, puesto que quieren pero no pueden).

A mi me encanta comer, aunque como todo el mundo no puedo hacer excesos ya que el picante me sienta como una patada en el mismísimo ojo de Sauron. El único picante que mi cuerpo tolera es el del all-i-oli, siempre y cuando no tenga 8 cabezas de ajos como puños.

Pese a todo y siendo un gran comensal, complacerme es tarea fácil puesto que mi escala de sabores consta solo de 3 peldaños. Mi paladar no distingue mas que 3 sabores, que se separan en bueno, malo y “no sabe a nada”. Un plato de patatas fritas estaría en la escala de bueno. Me podría pasar la vida comiendo patatas, fritas, cocidas o al horno, me da lo mismo. En la parte contraria de mi escala de valores gustativos tendríamos el pescado, manjar que odio, salvo alguna excepción como puede ser el rape y el marisco (teóricamente no es pescado, pero algunos lo engloban en el mismo grupo). Pero no es una exageración ni una simple manía, no no, el olor no me desagrada (fui pescadero en mi juventud), es su gusto y textura que hace que se me encoja el esfínter y se me pongan los pelos como escarpias. A ese sabor desagradable se le une el echo de que tiene espinas por todas partes y no como a gusto sabiendo que en cualquier momento una de ellas se puede clavar en mi paladar y hacérmelas pasar putas. Y creerme cuando os digo que encuentro espinas hasta en las varitas pescanova de esas rebozadas para niños, las que teóricamente son sin espinas.

En la escala de “no sabe a nada” tengo por ejemplo el pan o los guisantes. El pan solo lo uso para acompañar o para recoger salsas que sin el sería imposible obtener, pero no soy de esos que se comen el pan a bocados cuando vienen de la panadería. Mi pareja por ejemplo, una barra de pan le dura 5 minutos. Yo considero que el pan no sabe a nada, y llenarme la barriga con algo que no sabe a nada, es tontería. Con los guisantes pasa mas de lo mismo, aunque el color verde me hace sentir como una cabra pastando en el prado. No entiendo como hay gente que se puede comer platos enteros de guisantes, así solos sin nada mas. XD seguro que hay quien se los come con pan….

Mi paladar es tan maravilloso que puedo comerme una caña de crema, y si no veo la crema podría pensar que es de chocolate. Sin una diferencia muy grande en la textura, el sabor prácticamente no lo distingo.

Y a vosotros, ¿que tal se os dan los sabores?

martes, 19 de agosto de 2008

A la parrilla sabe mejor.

El otro dia, mientras comentábamos el fin de semana, alguien pregunto que leches era lo que siempre tuestan pinchado en un palo en las pelis americanas. No se a que vino esa pregunta, pero seguro que no estábamos hablando de nada bueno.

Se me encendió rápidamente la bombilla y me dio a pensar que quizás tostaban nubes, como hacíamos de pequeños con los mecheros cuando nos juntábamos unos cuantos. Lo encontré absurdo, puesto que si haces una barbacoa ¿para que leches vas a derretir nubes pudiendo asar carne?

Y si, la idea era estupida pero también acertada. Tras indagar un poco, descubrimos que los american friends lo llaman malvavisco, o también masmelo, nube o esponjita, y no hablamos mas que de una golosina que, en su forma moderna, consiste en azúcar o jarabe de maíz, clara de huevo batida, gelatina previamente ablandada con agua, goma arábiga y saborizantes, todo ellos batido para lograr una consistencia esponjosa. O sea, las nubes de toda la vida y que todos conocemos.

La receta tradicional usaba un extracto de la raíz mucilaginosa de la planta de malvavisco, un arbusto, en lugar de gelatina. El mucílago actuaba de antitusivo, y por cierto, ahora mismo me vendría bien un sorbo de mucílago para quitarme la carraspera que tengo. Veo al típico sureño cantante de country escupiendo en una escupidera, sentado en su porche con la escopeta y comiendo nubes como un niño de 12 años.

Los malvaviscos comerciales son una innovación de finales del siglo XIX. Desde el proceso de extrusión patentado por Alex Doumak en 1948, los malvaviscos se extruden como cilindros suaves, se cortan en trozos y se rebozan con una mezcla de maicena y azúcar glas.

Los malvaviscos son muy populares y se toman con o sin acompañamiento. En los Estados Unidos es frecuente tomarlos asados o tostados, y también en otros lugares se toman con el chocolate o el café moca, como parte de otras golosinas, cubriendo boniatos asados, en algunos sabores de helado, etcétera. Allí, por lo que parece, no tienen helados con sabor a pistacho ni a “tropical”, que explícame tu a que leches sabe algo tropical…. ¿se supone que van al tropico y cogen lo que pillan por el camino y lo trituran? ¿Por qué leches es azul?


Bueno, como siempre me enrollo, con lo que os dejo antes de que me de por ponerme a hacer una hoguera y dorarme unos malvaviscos mientras toco el uquelele.

Hasta la próxima.